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La asesoría filosófica (orientación filosófica o counseling) es una modalidad de ayuda a través de la cual el asesor (filósofo) tiene como cometido orientar a través del diálogo a personas (asesorados o clientes) que sufren de algún malestar que le obstaculiza o impide llevar una vida feliz, plena.

Esta forma de ayuda revitalizada por el Dr. Gerd Achenbach en los años `80s (y popularizada por Lou Marinoff en su obra Más Platón y menos Prozac), no obstante, no es nueva, sino que es una vertiente de la filosofía que se desarrolló paralelamente a las otras dos vertientes, la académica (o docente) y a la investigadora o conceptualizadora.

La asesoría filosófica se centra en esa otra vertiente llamada sapiencial o filosofía para la vida que ya practicaran los sabios griegos y posteriormente las Escuelas Helenísticas (estoicismo o epicureísmo, entre otras).

Las propias filosofías orientales (budismo, confucionismo, taoísmo, etc) son fundamentalmente conocidas en Occidente por esa vertiente sapiencial o filosofía para la vida que en el caso de la filosofía de origen griego fue injustamente desplazada por las otras dos vertientes en los últimos siglos. La filosofía se convierte por su propia naturaleza tanto en un aspecto fundamental para entender nuestra cultura como el modo –por esa misma razón- de entendernos a nosotros mismos como miembros de ella y un acceso privilegiado para comprender al hombre, dotándonos de excelentes instrumentos de análisis, de diálogo orientado a una correcta comunicación y clarificación de nuestras opiniones, juicios, valores, principios, ideas y creencias que, con frecuencia, son el origen de dichos malestares.

La asesoría filosófica contempla al cliente o asesorado como alguien que sufre por unas determinadas razones, no como un enfermo y sus malestares como patologías, y que a través de un diálogo de naturaleza filosófica (sin que el asesorado necesite ningún tipo de conocimiento filosófico previo, por más que todos, sin excepción, poseemos algún tipo de filosofía de vida) encuentre por sí mismo con la ayuda del asesor una solución o, al menos, una salida a la situación que le hace sentir mal o que lo bloquea.

La relación de cuestiones que pueden producir malestares en el hombre para los cuales el asesor filosófico puede desempeñar el papel de orientador es muy extensa, seguramente por no contemplar los malestares como trastornos (aunque, efectivamente, estos existen y quedan fuera del ámbito del asesor) y percibirlos desde otra perspectiva.

"Ciencia", Alfred Kubin

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